Regálate unas vacaciones primaverales en París para pasear tranquilamente a orillas del Sena, admirar las flores que empiezan a asomar en los jardines de Luxemburgo y ver la vida pasar desde la animada terraza de una cafetería. No dudes en reservar un hotel en la capital francesa para contemplar cómo cobra vida tras el invierno.

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    Disfrutar de una cafetería con terraza

    París y la primavera suelen ir de la mano. Tanto los lugareños como los visitantes aprovechan para dejar atrás las costumbres invernales y buscar un lugar soleado en la terraza de una cafetería. Las mesas al aire libre de las animadas vinotecas de la ciudad, como La Palette, en el barrio Latino, suelen estar abarrotadas de clientes que acuden para tomarse tranquilamente un vino o un café mientras contemplan a los transeúntes.

    Y si el tiempo no acompaña, siempre habrá un acogedor bistro cerca para entrar en calor con un buen tazón de la típica sopa de cebolla francesa.

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    Asistir a la Semana de la Moda de París

    Un halo de glamur envuelve París en marzo durante la Semana de la Moda. Con motivo de este acontecimiento, acuden a la ciudad grandes diseñadores de moda, famosos y supermodelos para lucir figura y ponerse al tanto de los últimos cotilleos.

    Aunque los actos que se celebran cerca del Louvre están destinados únicamente a personas relacionadas con el sector, algunos grandes almacenes, como las Galerías Lafayette y Printemps, celebran por su cuenta desfiles de moda y las tiendas más exclusivas de París se engalanan para la ocasión.

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    Pasear a pie o en bicicleta bajo el sol

    • Foto
    • De aventura

    Cuando los árboles recobran su verdor y las flores se encuentran en pleno apogeo gracias a la llegada de la primavera, no hay nada como ir a dar una vuelta bajo los cálidos rayos de sol. Los muelles a orillas del río se llenan de puestos de librerías y los castaños de los Campos Elíseos comienzan a recuperar el follaje.

    París es una ciudad ideal para pasear, especialmente en primavera, ya sea por los alrededores del majestuoso complejo del Palacio Real o por las callejuelas del barrio de Belleville. También es un placer recorrer sobre dos ruedas la capital con Vélib', un servicio de bicicletas públicas compartidas. Otra opción es alquilar una bici en la Bastilla y pedalear por las afueras de París hasta llegar al bosque de Vincennes.

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    Disfrutar de la Pascua

    Si tienes la suerte de que tus vacaciones de primavera en París coincidan con las celebraciones de Pascua, tendrás la ocasión de descubrir los platos típicos de la época y asistir a oficios religiosos especiales en varias iglesias históricas de la ciudad. Además, el chocolate es el protagonista de estas fechas, e incluso se organizan actividades infantiles para buscar huevos de Pascua en parques como el de Buttes-Chaumont y el bosque de Boulogne.

    De hecho, todas las chocolaterías de la capital decoran bellamente los escaparates con conejos, gallinas, huevos, campanas y peces de chocolate. Te recomendamos que visites los establecimientos de algunos de los maestros chocolateros más destacados, como Patrick Roger (en el barrio Latino), Christian Constant (junto a los jardines de Luxemburgo) y Fauchon (en la orilla derecha del Sena, cerca de la iglesia de la Madeleine).

    Foto de Jim Linwood (CC BY 2.0) modificada

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    Pasar una noche en el museo

    • Historia
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    • Económico

    Tan solo por una noche en el mes de mayo, los museos y las galerías de París permanecen abiertos hasta la medianoche y celebran diversos espectáculos y eventos culturales. Por ejemplo, en el Museo del Louvre se proyectan películas, en el Museo Carnavalet actúan cuartetos de cuerda, en el Centro Pompidou se organizan exposiciones nocturnas de arte moderno y en el Museo de Orsay se ofrecen espectáculos de danza contemporánea. La entrada a los museos y a los eventos es gratuita por la tarde.

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    Admirar los jardines de Luxemburgo en flor

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    • Económico

    En primavera, los caminos flanqueados de árboles de los jardines de Luxemburgo se dulcifican con un verdor de infinitas tonalidades y los arriates rebosan de colores gracias a la floración de los jacintos, los tulipanes y los manzanos.

    A medida que el tiempo se vuelve más cálido, los parisinos acuden aquí para jugar al ajedrez al aire libre o sentarse a descansar junto a los plácidos estanques, mientras los niños se divierten montando en tiovivos y ponis y asistiendo a funciones de marionetas.

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