La verdad, el hotel es muy bonito, pero la zona donde está ubicado se siente un poco insegura por las noches. En cuanto a la atención, tuvimos una mala experiencia desde el inicio de nuestra estancia. Al llegar, la tarjeta que debía permitirnos el acceso a la habitación no funcionó. Fuimos a recepción y enviaron a un técnico, quien confirmó que la llave no servía y recomendó que nos cambiaran de habitación.
Al comentarlo en recepción, la persona que nos atendió respondió de forma grosera y se negó a hacer el cambio. Dejamos nuestras cosas y nos retiramos, regresando hasta la noche. Al volver, no pudimos usar la televisión porque el internet no funcionaba bien en nuestra habitación. Avisamos nuevamente y nos dijeron que lo revisarían. También habíamos solicitado el servicio de limpieza, pero al regresar notamos que no se había realizado, ni tampoco se había resuelto el problema del internet.
Finalmente, para poder abrir la habitación, nos tuvieron que entregar una llave física en lugar de la tarjeta.
Hubiera sido una experiencia muy padre pero no lo fue :(