Este hotel era nuestro favorito; sin embargo en esta visita no lo fue.
Tendríamos una entrada anticipada y al final nos estregaron las habitaciones hasta las 3:15.
El agua de la piscina estaba fría a comparación de otros años que siempre permanecía templada o tibia, no fría.
En la cocina les faltaba gente ya que la chica que preparaba los hot cakes, wafles y demás estaba demás estresada, puesto que tenía muchas comandas y por obvias razones estaba muy de mal humor. Entendemos su frustración pero no compartimos que se refleje hacia los huéspedes, puesto que vamos a descansar y dejarnos consentir.
Esto fue en los tres días que estuvimos ahí, misma chica y mismo mal carácter y mala atención.
No todos los huéspedes somos tratados de la misma manera, ya que algunos meseros se molestan cuando les pides alguna bebida (siendo que ya te había preguntado si querías algo y en su momento dijiste que no) pero ahora ya tienes la certeza de que quieres tomar algo y al pedirlo se molestan. Y todavía te dicen: pídame todo de una vez!! Ósea, ¿¡qué onda con eso?!! No pagamos cualquier cosa por hospedarnos en este hotel y tampoco nos merecemos un trato así.
Si eres extranjero el trato es mucho mejor que si eres local o mexicano, eso tampoco debería de ser así, ya que todos pagamos por estar en ese lugar.
Las propinas se ganan sirviendo a la gente y haciéndolo sentir cómodo y tranquilo.
Soy muy espléndida cuando un meser@ nos trata como debe ser.