Se trata de un edificio antiguo del siglo XVII donde solo hay tres plantas y todas pertenecen al establecimiento. No hay vecinos ni personas deambulando a deshoras. Solo hay 6 habitaciones todas decoradas con mucho gusto y con su cuarto de baño privado. El desayuno es muy completo con cereales, lacteos, fruta, huevos duros, queso y embutidos ademas de un delicioso cafe espresso. La úbicación supercentrica para poder llegar a píe a todas las atracciones turisticas excepto las catacumbas que estan en el extraradio y a pesar de ello por la noche es un lugar tranquilo y silencioso, perfecto para descansar. Para acceder al edificio se facilita una contraseña que se introduce mediante teclado y despues te facilitan llave para la puerta de tu rellano y tu habitación. Dependiendo de la hora de llegada hay que contactar con el establecimiento para que te reciban y gestionar la entrada o checking. El último día te facilitan dejar las maletas para poder disfrutar de la ciudad hasta el último momento. Es mucho más comodo y bonito que muchos de los hoteles. Mi familia no estaba muy convencida cuando les dije que no era el clasico hotel, pero todos quedaron encantados.