Es un hotel viejo. Cerca de la estación. La entrada está a la vuelta del edificio. Parece un edificio de departamentos más que un hotel. No es bonito. No tiene amenidades y hace un calor feo. No hay aire acondicionado y solo un ventilador. Pase mala noche. La limpieza regular (no aspiran la alfombra), no hay cafetera, no hay tetera, no hay amenidades más que jabón y toallas. Para lo caro que es, me pareció un desperdicio de dinero. El personal de recepción es lo mejor que tienen. Son unas chicas adorables, atentas y gentiles. La ciudad es muy bonita, no tiene nada que ver más allá de un único día y todo lo cierran muy temprano. El desayuno está bien a secas. No tiene un gran contenido. El personal del desayuno muy grosero, te maltrata por el único plato que colocan (si es que lo colocan), fue incómodo. En general está bien a secas, pero carísimo para lo que es, un hotel de medio pelo muy simple. Si es solo para pasar una noche en la parada del bernina o el glacier, está bien.