En general, creo que es un muy buen hotel y la atención del personal, es excelente. Se desataron Edson, Francisco, Jade y Marisol en el desayuno del restaurante Oriente.
Nuestra villa no estaba muy limpia y tuvimos que llenar un día para que limpiaran de nuevo, pues habían faltado algunas partes. Los closets huelen bastante a humedad y en el área de la alberca de niños, vimos basura o vasos que se quedaron ahí 2 o 3 días antes de que los levantaran.
La propiedad es muy grande y puedes moverte en bicicleta o carrito de golf. Algunos conductores de los carritos iban MUY RAPIDO y con poca precaución de si salían niños corriendo o cruzaba algún animal de pronto.
La playa está muy linda, y tienen buen manejo del sargazo.
Los precios en la comida me parecieron EXCESIVOS. Algunos parecían de broma o burla. Por ejemplo, un coco en la playa costaba más de $500 pesos o un vaso de agua de limón, más de $200 pesos. Un pedazo de carne de 250grs costaba al rededor de $3,000 pesos.