La carretera Romántica del sur de Alemania atraviesa algunos de los paisajes más impresionantes del país. Basada en parte en el trazado de una antigua calzada romana, cubre cerca de 350 kilómetros de la campiña bávara, desde Wurzburgo, al norte, hasta Füssen, junto a la frontera con Austria.

    A lo largo de este recorrido, podrás hacer un alto en las únicas tres ciudades alemanas que todavía conservan intactas sus antiguas murallas medievales. Además, descubrirás imágenes tan emblemáticas como el castillo de Neuschwanstein y la famosa esquina del Plönlein, en Rotemburgo. Pero, sin duda, lo mejor de este viaje, señalizado con inconfundibles carteles marrones, es que en todo momento te rodearán el bonito paisaje alemán y la conocida hospitalidad bávara.

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    Wurzburgo

    Edificios clásicos y deliciosos vinos secos

    La ciudad histórica de Wurzburgo está llena de edificios magníficos, desde la residencia de Wurzburgo, situada en pleno centro, hasta la fortaleza de Marienberg, encaramada en lo alto de una colina. El puente medieval que se extiende sobre el río Meno es otro punto de referencia que vale la pena visitar, así como la catedral románica. Te sorprenderá la gran variedad de iglesias antiguas y construcciones religiosas de la ciudad.

    Una de las principales atracciones de Wurzburgo es que se trata de la capital de Franconia, una de las mayores regiones vinícolas de Alemania, famosa por sus vinos blancos secos. También son muy recomendables la cerveza pilsener Würzburger Hofbräu y la pizza que preparan en la pizzería más antigua de Alemania, situada en esta pintoresca ciudad.

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    Rotemburgo

    Una de las calles más fotografiadas de Alemania

    La localidad de Rotemburgo, conocida en alemán como Rothenburg ob der Tauber, es famosa por su casco antiguo medieval, tan bien conservado que parece el decorado de una película de época. En concreto, te recomendamos que busques el Plönlein, la antigua plaza del mercado, desde donde se pueden ver las puertas de Siebers y la de Kobolzeller; cuando encuentres este rincón, comprenderás por qué es uno de los más fotografiados de Alemania.

    Además de calles encantadoras, la ciudad cuenta con una impresionante oferta de museos. Ah, y la repostería local también es una auténtica maravilla. No olvides probar las Schneeballen, unas bolas de masa fritas y cubiertas de azúcar que, como indica su nombre en alemán, parecen de nieve.

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    Dinkelsbühl

    Lugar de celebración de uno de los festivales más antiguos de Alemania

    La bonita localidad de Dinkelsbühl, construida a ambos lados del río Wörnitz, está considerada una de las ciudades medievales mejor conservadas de Alemania. Este paisaje urbano lleno de historia está dominado por la imponente torre de la catedral de San Jorge, la iglesia de salón más grande del país. Además, abundan los edificios de interés histórico, como la Deutsches Haus y el castillo de la Orden Teutónica.

    Si tu visita coincide con la tercera semana de julio, podrás asistir a una recreación del pasado de Dinkelsbühl, conocida como Kinderzeche. Durante este festival, se celebra la intervención de un grupo de niños que salvaron la ciudad de la destrucción a manos de los suecos en 1632, durante la guerra de los Treinta Años.

    Foto de Kimba Reimer (CC BY 2.0) modificada

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    Nördlingen

    Una ciudad con murallas de diamante

    Nördlingen es la más antigua de las tres localidades con murallas medievales que se hallan a lo largo de la carretera Romántica del sur de Alemania. Probablemente lo que más llama la atención de sus pintorescas callejuelas es que las murallas que las rodean contienen millones de diamantes diminutos, que se formaron cuando un meteorito de un kilómetro de ancho impactó en la zona y creó el cráter del Ries de Nördlingen, donde está asentada la ciudad.

    El pasado de Nördlingen no solo es evidente en el casco antiguo, donde se encuentran diversos museos y el campanario de 90 metros de alto de la iglesia de San Jorge, sino en el suroeste de la ciudad, en las cuevas de Ofnet. Aquí se encontraron restos humanos del siglo VII a. C., considerados unos de los primeros habitantes de esta pintoresca región.

    Foto de Rictor Norton & David Allen (CC BY 2.0) modificada

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    Augsburgo

    Una de las primeras ciudades de Alemania

    Augsburgo es una de las localidades más antiguas de Alemania. Durante tu visita, verás que en el centro se encuentran el bonito ayuntamiento y el campanario de Perlachturm, construido en el año 989, desde donde se pueden contemplar unas bellas vistas de la ciudad. También vale la pena visitar el Fuggerei, las viviendas de protección oficial más antiguas del mundo.

    Las historias en las que están envueltos los lugares históricos de Augsburgo son tan interesantes como los edificios en sí mismos. Cuando pasees por las encantadoras calles de la ciudad, recuerda buscar al "hombre de piedra" (conocido como Stoinerne Ma), una estatua a tamaño real que supuestamente representa a un panadero que salvó la ciudad de un asedio durante la guerra de los Treinta Años gracias a un ingenioso engaño.

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    Füssen y Schwangau

    Castillos de ensueño en las estribaciones alpinas

    La zona que rodea la ciudad de Füssen y la cercana localidad de Schwangau contiene magníficos ejemplos de poblaciones típicas de los Alpes. Situada junto a la frontera con Austria, en el extremo meridional de la carretera Romántica, esta región está salpicada de lagos de aguas cristalinas y castillos que parecen salidos de un cuento de hadas.

    El castillo de Neuschwanstein es, sin duda, la principal atracción de lugar. Construido para el rey Luis II de Baviera, su diseño inconfundible y su impresionante ubicación en lo alto de una montaña adquirieron todavía más fama cuando apareció en la película Chitty Chitty Bang Bang. El cercano castillo de Hohenschwangau recibe menos visitas, pero no por ello resulta menos sorprendente.

    Ben Reeves | Huésped compulsivo

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