La mayor fortaleza de este hotel es su ubicación. Está a aproximadamente 200 metros de la estación de metro Berri–UQAM, lo que facilita mucho desplazarse por Montreal.
Desafortunadamente, mi estancia estuvo marcada por un grave problema de limpieza. Alrededor de la 1:00 de la madrugada me despertó una intensa comezón y descubrí varias ronchas grandes en ambos brazos. Al revisar la cama encontré una chinche adulta y posteriormente dos chinches pequeñas entre las sábanas. Intentamos llamar a recepción, pero nadie contestó, por lo que tuvimos que bajar personalmente. Ahí nos informaron que no podían hacer nada hasta que el gerente llegara a las 9:00 de la mañana. Como ya no me sentía segura durmiendo en esa habitación, pasamos el resto de la madrugada en el lobby del hotel. Finalmente, (al parecer, sigo en espera de ver el saldo reflejado en mi cuenta) el hotel reembolsó tanto la noche que habíamos pasado como la noche siguiente de nuestra reservación. Agradezco que hayan asumido esa responsabilidad, pero considero que la respuesta durante la madrugada fue insuficiente y me hubiera gustado que la gerencia se hubiera comunicado directamente con nosotros. Quiero destacar que el personal de recepción fue amable, empático y profesional en todo momento. Mi inconformidad es con la manera en que se gestionó el incidente, no con las recepcionistas.