Fui a pasar una noche y para simplemente eso está aceptable. El mobiliario es bastante antiguo, le da un aspecto como más "sucio". La cama que sube y baja es muy molesta, si querés pasar al otro lado que está el escritorio, tenés que subir la cama o tirarte, ya que del otro lado no hay escalones. Le da un toque "guay" pero no lo vale por lo incómodo que es, ni me quiero imaginar quedarse más noches. La terraza, que es el atractivo, y la foto que publican primera, estaba cerrada a la noche y estaba cerrada a la mañana, pero lo que no pude ni conocerla. El desayuno no es buffet pero tampoco es a la carta, es decir que tenés que elegir entre las dos opciones que ellos te ofrecen, y cuando pregunte por una opción que a mí me gustaría me han dicho que "todo el mundo elige entre una de esas dos". Había una sola persona trabajando en el desayuno, todo lo hacía ella, el café, los huevos, la entrega, o sea que si hay más personas, se demoraban bastante.
En definitiva, es un lugar aceptable para pasar una noche, pero no volvería, hay varias cosas que deben mejorar.