El hotel cumple en lo básico, pero la relación calidad-precio no me pareció buena para un hotel boutique de 4 estrellas.
La sensación general fue que todo se hace “por cumplir”, pero sin una real preocupación por la experiencia del huésped. Pedí una habitación con cama super king y en realidad eran dos camas unidas, con la ranura al medio. Tampoco hay cafetera en la habitación. Hay café abajo, pero al pedirlo tuvieron que enchufar la máquina, esperar el ciclo de limpieza y recién después prepararlo. La leche había que pedirla aparte.
También reservamos la sauna. La calentaron, pero cuando llegamos a la hora acordada, el calefactor ya se había apagado.
El ascensor es muy antiguo y se quedó atrapado en un piso; dimos aviso y, al volver una hora después, seguía igual.
El desayuno fue bastante regular: huevo en polvo, pan de supermercado y atención solo correcta. Para ser un hotel boutique, uno espera un servicio más personalizado, justamente porque no tiene los beneficios de las grandes cadenas.
Como puntos positivos: la habitación estaba limpia, no había ruido y dejaron una botella chica de vino de cortesía.
Por último, la ubicación es muy importante: el barrio de noche es poco seguro. Cuando llegamos no pudimos acercarnos al hotel por una manifestación, y personas de la zona nos comentaron que prácticamente todos los sábados hay marchas.
En resumen: correcto en lo básico, pero por el precio y la categoría esperábamos bastante más.