El hotel tiene puntos positivos, especialmente la ubicación, la vista, la cercanía a la playa y las piscinas, que son probablemente lo mejor de las instalaciones. El personal también fue muy amable y atento durante la estadía.
Sin embargo, el hotel claramente necesita una renovación, ya que las habitaciones, el restaurante y algunas áreas comunes se ven bastante deterioradas. La comida no estuvo mal y el desayuno fue bastante bueno, pero para ser un todo incluido esperaba más variedad. En el almuerzo y la cena no había buffet, sino pocas opciones a la carta, aproximadamente dos o tres alternativas.
Otro punto a mejorar es el horario del open bar. Cierra a las 10:00 p. m. y abre tarde en la mañana, por lo que si uno va solo por una noche realmente no logra aprovechar mucho el todo incluido. Entre el check-in, acomodarse y el check-out al mediodía del día siguiente, queda muy poco tiempo para disfrutar la barra libre. Además, el minibar es bastante básico.
En general, es un hotel para relajarse, disfrutar la piscina, la vista y la playa cercana, pero no lo recomendaría como una experiencia todo incluido completa ni como un lugar para ir de fiesta. Está bien si se consigue a buen precio, pero no es nada extraordinario.