Cometaré algunos rasgos negativos:
Al hacer la reserva por internet, pedí - en inglés y en español- dos camas individuales, separadas. Me dieron una cama grande y ni se molestaron en responder a nuestra petición (porque ni la habrían leído). En cuanto al wifi, hay que ir a la sala común, porque en la habitación (al menos en la mía) la conexión no llega.Por otra parte, la tarjeta que sirve para abrir la puerta de la habitación estaba vieja y no funcionaba bien, así que en varias ocasiones tuvo que abrirnos el casero con su propia tarjeta.
En cuanto a la localización, el hostal está cerquita del centro y de las zonas de interés. Se puede caminar perfectamente así como coger el metro 24 de agosto. Ahora bien, por la noche las calles que rodean el hostal están llenas de prostitutas.
El servicio de lavandería quizá es algo caro, así que es preferible ir a la lavandería que está al lado del supermercado pingo 12, a 5 minutos del hostal.