Lo que pudo ser una maravillosa experiencia de fds resultó una pesadilla desde que llegamos. A pesar de haber pagado por anticipado por un valor extra premium una habitación de 17 M2 con dos camas dobles, al llegar nos informaron que habían tenido una sobreventa y que nuestra habitación no estaba disponible. Explicaron que llevan "varios meses con este problema entre el sistema de reservas de Expedia y el propio del hotel". Prometieron que si bien no podían darnos la habitación previamente pagada, nos iban a dar una equivalente. Por la noche cuando regresamos y nos hicieron entrega de la habitación encontramos que era una habitación mínima, de unos 8 o 9 M2 con una sola cama, lo que en hotelería se conoce como "el cuarto de guardia" reservado para emergencias o para el personal del hotel cuando hace turnos largos. Fue imposible que nos dieran la habitación que hablemos pagado y solo hasta el día siguiente entregaron la correcta cuando ya la experiencia se había estropeado. Después, fue una desilusión trae otra, a pesar de lucir en las redes como hotel de lujo, el restaurante es más que básico, el servicio deplorable, las piscinas son abiertas al público, así que había cerca de 300 o más personas en ellas; hay una reservada para huéspedes que es apenas de 3 x 3. En fin, una terrible experiencia en la que ni el hotel ni su personal estuvo a la altura de la promesa de un servicio de alta calidad.