La ubicacion esta bien, se aparca muy facil en la calle. Es una casa antigua y la tiene muy bonita manteniendo la esencia
Esta cerca de playa blanca ( 15 min en coche), pero el pueblo en si, tiene muy poca vida, por lo que en caso de querer cenar fuera del hotel hay q irse a playa blanca
En cuanto a la habitación, Se agradeceria tener una nevera en la habitacion para poder tener agua fria por la noche, asi como un tenderete o similar donde poder colgar la ropa mojada de la playa. Igualmente unos visillos q no teniamos ya que nuestra habitacion daba a la terraza del hotel, por lo que para tener privacidad habia que tener el balcon cerrado de continuo y al no haber aire acondicionado, a veces se hace agobiante el calor ( aunque nos dejaron un ventilador). Si dejabamos abierto un poco, todo el ruido del desayuno se colaba en la habitacion.
Sobre el desayuno la fruta y la tortilla es mejorable, asi como el tostador y la variedad de embutidos, pero bueno aceptable.
Lo mejor el personal, son super atentos y muy profesionales siempre pendientes de dar muy buen servicio y el Rte la comida muy rica mecere la pena comer y/o cenar algunos dias