El hotel está relativamente cerca de la estación. Es bastante antiguo, aunque limpio.
Hicimos la reserva y ponía que la habitación era para fumadores, al llegar nos dicen que no existen habitaciones para fumadores. Las habitaciones son pequeñas, pero tienen aire acondicionado.
También entraba el desayuno, pero al llegar nos comentan que no entra y nos ofrecen el servicio de desayuno abonandolo adicionalmente, cosa que nos pareció muy mal.
El camino hacia el hotel si lo hacéis andando es realmente una tortura, son más de quinientos metros cuesta arriba de una carretera muy transitada y no tiene acera, además de tener que cruzar las vías del tren.
Lo único bueno que puedo decir bueno es que la piscina está muy bien, al estar lejos del centro es un hotel bastante tranquilo y la limpieza la realizan cada día de la habitación.