Nuestra experiencia estuvo marcada por varios aspectos confusos. Reservé en el Hotel Pullman, pero al llegar a la dirección ese nombre no aparecía; en su lugar figuraba Novotel. Entramos con dudas y, efectivamente y para nuestra suerte, se trataba del hotel correcto.
Ya en el lobby, el ruido de taladros nos hizo notar que estaban realizando reformas. Esta información no la encontré visible en ningún momento durante el proceso de reserva. Al consultarlo en recepción, nos indicaron que llevan más de un año en obras y que está anunciado en todos lados, algo que sinceramente no fue así desde nuestro punto de vista. Todo resultó bastante confuso.
Además, el WC estuvo perdiendo agua durante un buen rato hasta que finalmente se detuvo, y la habitación resultó algo fría.
En general, fue una estancia un tanto extraña: no diría que fue mala, pero tampoco estuvo a la altura de lo esperado.