Hotel dividido en dos, por un lado, accedes a recepción desde una carretera con mucho tráfico y poco espacio de maniobra. De ahí por un ascensor vas de la planta -3 a la recepción y de la 6 a la 10 y por otro ascensor de recepción bajas a la 5-4-3-2-1 y cero, salida a otra calle, centro de ciudad. Todo esto "muy bien explicado" por el pesonal de recepción, sin comentarios, todos los días te encontrabas a algún cliente perdido en los ascensores. Un lío.
Y el parking merece capítulo aparte. Una ratonera en la que entrar y salir es una odisea, y ya no digamos aparcar, un terix. Si tienes el cuñado chapista, te aplaude con las orejas. Decisión personal, y ya había abonado los 4 dias de parking, fue al día siguiente reservar uno a doscientos metros, a pie de calle, cubierto, con buenos accesos y plazas razonables. Si no, me jugaba un golpe o roce cada vez que cogía el coche, y lo movía todos los días.. Eso no se puede vender como párking, no hay espacio ni rampa en condiciones para un coche "normal", como mucho para los más pequeños del mercado.
El personal de comedor y limpieza muy agradables y atentos.
Las habitaciones amplias.