La oferta de vista "parcial" al mar es una burla, pues casi no se ve nada y solo se contempla la construcción de enfrente.
El desayuno cumplió con sus expectativas. Bueno y variado, con personal capacitado y muy amable. El área de alberca muy reducido en tamaño para la cantidad de gente que utiliza el hotel y el servicio es lento.
Las instalaciones del hotel podrían usar una renovación, pero están mayormente limpias.
Lo más importante de ese establecimiento son sus empleados, en todas las áreas, recepción, restaurante, entrada, bar, etc., los cuales están al pendiente de todas las necesidades de los huéspedes y tratando de hacer mejor el viaje de cada uno de ellos, siempre con una sonrisa. Un saludo a Fabricio y Thiago, en la recepción, quienes se esmeraron con atenciones.