Habitación grande, cómoda, tranquila y limpia a pesar de la moqueta, habitual en gran parte de los hoteles en los que nos alojamos en Canadá. Sí detectamos al llegar un olor terrible a tabaco y marihuana que entraba desde la terraza de la habitación pero, por lo demás, nuestra estancia resultó muy agradable. El aparcamiento se paga aparte ($15 +tasas por día, bastante razonable), aunque a ciertas horas resulta un poco complicado encontrar espacio. Hicimos uso de la piscina cubierta, que a los niños les encantó, y destacaría también la salida lateral que da a la parada del tranvía que, con un trasbordo al metro, te deja en unos 40 minutos en Union Station.
No hay restaurantes cerca, aunque en nuestro caso nos acercamos a una zona comercial a apenas 10 minutos en coche. El hotel tiene restaurante, eso sí, aunque no lo probamos, ni tampoco el desayuno. Nuestra habitación era la 272 y, de volver a Toronto, sin duda repetiríamos.