No les había llegado mi reserva y me dieron una habitación con dos camas en lugar de una con una cama grande que era lo que yo había solicitado. Pero como si tal cosa, ni disculpas, ni nada. Al estar un rato en la habitación me di cuenta de que el radiador no funcionaba. Su solución fue subir al máximo la calefacción general, y así pasar la tarde/noche se hacía soportable, pero apagan la calefacción por las mañanas, te ponen música latina desde el recibidor y parece que te echan. No me podía ni duchar del frío que hacía. Lo peor fue la última mañana, cuando estoy recogiendo para salir, y la de la limpieza me llama a la puerta a las once y media metiéndome prisa para que me vaya, que a las doce hay que abandonar el cuarto. ¡Media hora antes! Ya la estaba oyendo hablar con la recepcionista desde hacía un rato "¿pero todavía no se ha ido?"... uf... de verdad he comprobado personalmente que en los alrededores hay hostales por el mismo precio muchísimo mejores. No lo recomiendo en absoluto